El viaje hasta la entrada del mercado negro fue terrible. Era la hora pico en la ciudad y las calles estaban tan concurridas que el viaje fue bastante lento.
— Por favor — le pedí a Cristian mientras él conducía — , ve más rápido.
Pero él no podía hacer nada al respecto, tampoco era como que pudiera tomar el auto y hacer que saliera volando por sobre los demás. Tenía que tener paciencia. Pero para todos fue bastante evidente lo preocupada que yo estaba por Nicolás.
Ya sinceramente no me impor