JAMES CARTER
—Bien, bien… hagamos esto —dije manteniendo la calma y acercándome a las jeringas que quedaban—. Te inyectaré el cloruro de potasio, este detendrá tu corazón, será doloroso, quemará tus venas y provocará espasmos en tus músculos, pero será rápido.
»Y mientras eso ocurre me darás la dirección.
—¡¿Qué?! —exclamó Shawn sorprendido—. ¡Carter!
—Es un trato entre caballeros, su libertad por una simple dirección. Confío en que no me traicionará —contesté con seguridad, encajando la aguj