BASTIÁN LEBLANC
Llegué al hospital con un ramo de flores y el corazón acelerado. Sabía cuál era la habitación de Rachel y… con cada paso que daba me sentía más nervioso por cómo reaccionaría en cuanto me viera. ¿Tendría que secuestrarla o vendría conmigo por iniciativa propia?
¿No me merecía una segunda oportunidad?
Haría todo lo que ella había esperado de mí. Le daría todo el amor que le negué y que se merecía.
El peso en mi pecho se hizo más grande cuando me planté fuera de la habitación,