ALEXEI MAKAROV
Todo iba bien, había tomado la cárcel con los pocos hombres que había llevado. Los policías se quitaron del camino y todo se manejaba en calma, tranquilo, sin alteraciones ni muertes innecesarias, hasta que llegué hasta la celda de Bastián… estaba vacía.
Entonces todo se volvió caos.
Justo cuando estábamos en el centro de todo, los disparos y los gritos nos envolvieron. Respondimos, pero no fue suficiente. Alguien más se había adelantado y la lista de nombres comenzaba a correr