RACHEL MONROY
Me quedé pasmada, todo había pasado demasiado rápido para que lo comprendiera. Vi a mi padre gritar y el rostro lleno de rabia de mi abuela. Entonces bajé la mirada hacia mi abdomen, el abrecartas de mi padre, ese con un rubí incrustado, ahora brillaba encajado en mi carne, la sangre mojaba mi blusa mientras la mano de mi abuela se mantenía firme, empujando el objeto como si quisiera meterlo hasta mi médula.
Retrocedí tambaleándome al mismo tiempo que ella se apartó. Su rostro hab