RACHEL MONROY
—Rachel… por favor, perdóname —susurró Bastián con la mirada gacha y apretando las manos con fuerza—. Fui un idiota. Idealicé a Andy, pensé que la edad y la manera de ser era un factor determinante. Que ella era una mujer y tú solo una niña.
—Tal vez tienes razón —contesté con un profundo suspiro—. Sigo siendo una niña.
Pensé en Shawn y me sentí estúpida. Decepcionada, no de él, sino de mí misma. Después de Bastián estaba a la deriva, fingiendo que yo era quien dirigía el barco,