RACHEL MONROY
El primer policía se sacudió las manos del segundo antes de precipitarse hacia mí, tomarme del brazo y sacarme de un tirón de la habitación, mientras a mis espaldas, Bastián reía suavemente, limpiándose la sangre de la boca.
—Si quieres la contraseña, tendrás que venir por ella, Rachel —dijo con voz firme, lo suficientemente alto para que pudiera escucharlo incluso desde el pasillo.
Todo daba vueltas, me sentía mareada, confundida, incluso con la mirada borrosa. Cuando sentí que c