ROCÍO CRUZ
Intenté comportarme como una mujer madura, como las actrices en las películas después de la intimidad, como si de pronto ya estuviera acostumbrada a la vida de pareja, y fuera lo más normal del mundo verlo a él desnudo.
No funcionó.
Cada movimiento que hacía James provocaba que mis ojos se clavaran en él. Me quedaba largos segundos viendo su cuerpo, sus músculos, sus tatuajes. Se movía con naturalidad. Mientras yo era primeriza en esto, él ya era veterano. De pronto la idea de preg