LUCIEN BLACKWELL
—De pronto se me perdieron de vista los niños… en verdad, lo siento mucho —agregó Camille una vez que estuvimos solos. Cuando volteé hacia ella de nuevo me sentí culpable por preocuparla.
—No tienes que disculparte —respondí tomando su mano y besándola con cariño.
—Prometí cuidarlos y se me escaparon, sé lo importante que es para ti estar en calma dentro del invernadero y…
Antes de que terminara, tomé su rostro entre mis manos y la besé, robándome su aliento, alimentándome de