ANDY DAVIS
Todo el camino hacia la casa fue en completo silencio. Los documentos que había recibido de mano de Meyer descansaban en el asiento trasero, respondiéndonos la mirada cada vez que lo veíamos a través del retrovisor.
La mansión se veía limpia, como si toda esa gente que pisoteó el jardín no hubiera estado, como si las ambulancias y las patrullas nunca nos hubieran invadido, pero se sentía extraño, se sentía… como si todo lo sucedido hubiera ensuciado nuestra vida, como si el aire se