ANDY DAVIS
—No puedes ir por la vida golpeando a todos, no puedes…
—¿No puedo? —me interrumpió con una sonrisa cargada de soberbia—. ¡Claro que puedo! Y lo haré. Antes de que me terminen de quitar todo, juro que los haré pagar.
»Y tal vez lo mejor sea que, mientras todo se resuelve…
—Ni se te ocurra decir una estupidez… —Lo sentencié porque sabía la dirección en la que iba.
—Ya viste lo que ocurre cuando pierdo la cabeza. ¿Quieres terminar con el otro ojo morado? —preguntó y aunque se esforz