Esa noche había sido una de las peores en su vida. Su alma estuvo a punto de abandonar su cuerpo cuando se enteró del accidente de coche.
Al ver a Lena con raspones, heridas y moretones leves pudo respirar con normalidad.
Los paramédicos le dieron la noticia sobre el nivel de alcohol detectado en el cuerpo de su hija.
—Lena, hija, ¿por qué te empeñas tanto en lastimarte? ¿Por qué no puedes simplemente cuidar de ti misma?
—Yo iba bien… el auto apareció de la nada. Me embistió y…
—No, Lena. No pu