Alán revisaba algunos documentos que le había mandado el abogado en el caso de Lena.
Transacciones autorizadas a nombre de ella. Movimientos que ella ni siquiera conocía.
Faltaba equipo. Utilidades que no cuadraban. Por más maquillado que estuviera el desastre, Alán logró detectar las anomalías.
Reconoció que la inteligencia de Dimitri estaba por encima de la media. Pero no dejaba de ser una rata. Y las ratas siempre dejan un rastro.
Justo cuando revisaba la segunda carpeta, su teléfono comenzó