—¿Qué? —Alán se levantó de golpe de su asiento.
—¿Qué de qué?
Alán le dio un manotazo en el hombro, lo suficientemente fuerte para que Alfonso hiciera una mueca de dolor.
—¿Cómo puedes pensar en aceptar eso? Además, Lena ni siquiera te lo ha propuesto.
—¿Y? Tú se lo propusiste a ella y a mí. Yo quiero aceptar. Le daré lo que ella quiere y a cambio ella me dará lo que yo quiero.
Alán le dio otro manotazo, ahora más fuerte.
—Deja de decir estupideces. ¿Qué es lo que tú quieres de ella en primer l