La visita de Lía le terminó de confirmar a Lena que si quieres fidelidad la última opción es pedírsela a un hombre.
—Se puso tan mal. Me culpó de todo. Dijo que yo fui la que quise. Que yo dejé entrar a un tercero en nuestras vidas. —Lía se limpió la nariz con un pañuelo. Los ojos se le habían enrojecido.
Lena le pasó la mano por la espalda. No dijo nada. Solo la acompañó.
Lía continuó, con la voz quebrada.
—Está cada vez más confundido. Más desesperado por aquella persona. Y me culpa a mí. No