Lena releyó los puntos claves de ese contrato: confidencialidad, mostrar a todos que es un movimiento pensado en el bienestar empresarial.
Los porcentajes se hacían unificados, pero en un contrato privado se tendría estipulado que cada quien es dueño de su propio dinero.
Miró a Alán, luego a Alfonso. Después sus ojos volvieron al documento.
—¿Pides que me case y vuelva a unir el negocio familiar por un bebé?
Alfonso sacó el aire por la nariz. Se acomodó la corbata. Se aferró a la proyección de