Alexander
Miraba a mi madre mientras sostenía las rosas y arrancaba los pétalos, dejando que cayeran al suelo uno por uno, como si con cada hoja intentara desprenderse de un peso invisible. Mi hermana, estaba sentada a su lado con una libreta en mano, escribiendo en silencio una de esas historias que tanto le gustaban. Yo solo las observaba desde una esquina, notando cómo el sol de la tarde se filtraba por los ventanales, iluminando los pasillos del hospital psiquiátrico.
Los enfermeros camin