Capítulo 112.
Eran pasadas las tres de la mañana y una quietud tóxica envolvía cada rincón de la inmensa suite del hotel.
La tensión ya se esparcía por todo el inmenso lugar como un manto oscuro que presagiaba una completa calamidad.
Después de todo, ¿qué otra maldita cosa podría traer Charlotte Hoffmann a su vida que no fuera un desastre?
Dante comenzó a despertar muy de a poco.
Sintió que la cabeza le hervía por dentro. Un dolor punzante y agudo le atravesaba los huesos como si le estuvieran clavando aguja