Capítulo 161.
El inmenso recinto de cristal estaba a reventar de invitados.
Allí estaban sentados los empresarios más poderosos del planeta.
Políticos influyentes, magnates y la verdadera socialité de Europa susurraban con expectación.
Todos morían de curiosidad por ver a la mujer que había logrado domar al implacable magnate.
Dante estaba de pie en el altar, con las manos entrelazadas a la espalda, proyectando un poder absoluto.
Pero por dentro, su corazón latía a mil por hora.
La majestuosa música clásica