Capítulo 111.
Dante entró a la inmensa suite de hotel en Manhattan, esperando encontrar un ambiente tenso o a su esposa haciendo un berrinche.
Pero la escena fue muy distinta.
Charlotte estaba sentada cómodamente en el sofá de la sala, comiendo un postre de chocolate con total tranquilidad.
Lucía feliz de la vida, como si no tuviera ni un solo problema en el mundo.
Dante frunció el ceño al ver el absoluto desastre a su alrededor.
Había decenas de bolsas de tiendas exclusivas, cajas de zapatos de diseñador y