Capítulo 164.
En el centro del salón principal, rodeado de críticos exigentes y magnates, estaba Gabriel Pierce.
Lucía muy diferente. Mucho más maduro, relajado y con una paz que antes no tenía.
A su lado, sostenida de su brazo con orgullo, estaba una joven hermosa de cabello castaño y sonrisa dulce que lo miraba con profunda admiración.
Dante y Elena se acercaron a ellos a paso lento y seguro, abriendo un camino entre la multitud que los reverenciaba.
Gabriel los vio llegar y, por una fracción de segundo, e