Cordelia
El olor a gasolina me golpeó antes que la imagen.
Mis pies estaban clavados en el barro.
Sabía exactamente dónde estaba, aunque nunca había estado allí realmente.
La maldita curva.
El punto exacto donde toda mi vida cambió.
Frente a mí, la camioneta verde de mis padres, incrustada contra un árbol que había partido el capó como si fuera de cartón.
Había marcas de neumáticos en la carretera, arañazos desesperados tratando de evitar lo inevitable.
Me temblaban las manos. No sabía si era