Thomas llegó a la mansión entrada ya la noche. El motor de su coche aún estaba caliente cuando bajó, y el cansancio del viaje seguía pegado a su cuerpo como una segunda piel. La casa estaba demasiado iluminada para esa hora. Todas las luces encendidas, sin sombras, sin intimidad. Desde el interior le llegó un murmullo constante, voces superpuestas, el sonido de cubiertos chocando contra la loza.
Avanzó por el vestíbulo aflojándose la camisa, desabrochando el primer botón como si el aire le fal