La puerta del comedor quedó vibrando unos segundos después de que Thomas desapareció por el pasillo. El silencio que dejó fue más violento que cualquier grito. Nadie se movió de inmediato, como si el aire se hubiera vuelto demasiado pesado para respirar.
Rosa fue la primera en romperlo.
—¿Lo oyeron? —dijo con la voz rota, mirando a todos y a nadie al mismo tiempo—. ¿Lo oyeron? Me humilló delante de todos… delante de su familia.
Sus manos temblaban. Se llevó una al pecho, respirando de forma err