Capítulo 12: El Latido del Glaciar
La cueva ya no era un refugio; era una garganta de piedra que intentaba tragárselos. El estruendo de los Primigenios, ese sonido de engranajes cósmicos moviéndose bajo kilómetros de hielo, hacía que el equilibrio fuera casi imposible. Alaric, con la respiración entrecortada y la piel todavía ardiente por la batalla con Valerius, cargó a Isolde a través de un túnel que se cerraba por segundos.
Emergieron a la superficie justo cuando la entrada de la gruta se se