Capítulo 57: El Invierno del Alma y el Calor de la Sangre
La nieve que había comenzado a caer al final de la jornada anterior no se detuvo con el alba. Para cuando el sol intentó asomar tras los picos de la Maladeta, el Valle Rojo se había transformado en un reino de cristal y silencio blanco. El carmesí de las rocas apenas se divisaba bajo el manto gélido, y el lago de obsidiana permanecía quieto, como un espejo oscuro que se negaba a congelarse.
Dentro de la casa de piedra, el mundo era disti