El trayecto hacia la finca de Bedford se convirtió en un ejercicio de resistencia psicológica. El paisaje urbano de Nueva York, con sus rascacielos que arañaban el cielo gris y su asfalto agrietado, fue dando paso gradualmente a la frondosidad de Westchester. Sin embargo, para Isolde, la belleza de los árboles teñidos por el otoño no ofrecía consuelo; cada rama parecía una silueta vigilante y cada claro en el bosque una oportunidad para una emboscada. Dentro del SUV, el silencio era tan denso q