Valeria despertó sobresaltada a las 7:50 a.m. El mensaje de la noche anterior aún le quemaba en la mente: “Mañana a las 8 a.m. recibirás la visita de alguien que no esperas…”
Diego dormía profundamente a su lado, con el brazo protector sobre su cintura. Por primera vez en semanas parecía en paz. Los niños —Mateo, Emma y Lucas— dormían juntos en la habitación contigua, exhaustos después de la emotiva reunión del día anterior.
Valeria se levantó sin hacer ruido, se puso una bata y bajó a la cocin