La luna llena trepaba por el cielo como un ojo blanco y vigilante, bañando las montañas en un resplandor frío. El aire olía a bosque húmedo, a silencio contenido… a guerra cercana.
Theo avanzaba primero.
No como Alfa. No como humano. Avanzaba como el portador del espíritu primordial.
Sus ojos brillaban con un tono plateado que no había estado ahí antes del ritual.
Cada paso que daba un paso hacía vibrar el aire a su alrededor, como si el mundo mismo se inclinara ante su presencia.
Greta caminab