El baile continuaba con música suave y conversaciones elegantes, pero en una de las salas privadas del castillo el ambiente era muy distinto.
Theo y Greta estaban frente al rey Kaelan y la reina Laurenth.
Las puertas estaban cerradas, solo una chimenea iluminaba la habitación.
Kaelan escuchaba con atención mientras Theo terminaba de explicar lo que había sucedido días atrás y lo que Elara había revelado.
—Los ojos de Elara se volvieron violetas —dijo Theo con calma—. Eso solo ocurre cuando la d