El silencio en la clínica era espeso, casi sagrado.
El sonido suave del bebé respirando era lo único que rompía la calma.
Greta observó con más atención a la mujer frente a ella.
Elara acariciaba la frente de su pequeño Liam con dedos temblorosos.
—Mi nombre es Elara… —susurró— soy la última bruja del linaje de los Valestri…
Greta frunció el ceño.
—¿Una bruja?
Pensé que estaban extintas. Al menos las brujas del bosque. Eres una de ellas, ¿cierto? Por el color de tus ojos.
Elara asintió con un s