Theo bajó las escaleras tomado de la mano de Greta, sus pasos sincronizados de una forma nueva, natural, como si la cercanía entre ellos ya no fuera una excepción… sino el inicio de algo inevitable.
En el gran salón principal, Hans estaba abrazando a Damia, quien reía mientras él la sostenía por la cintura.
Theo carraspeó con fuerza.
Hans dio un salto.
—Oh, ahí están —dijo con una sonrisa enorme—. Hermanita, debo volver a la manada. Quiero mostrarle el territorio a Damia. Ella será la futura lu