Amaia.
El frío es el más intenso que haya experimentado alguna vez en mi vida. La tela del uniforme de servicio es áspera y delgada, mientras que el abrigo que también tomé prestado no ofrece mayor protección.
—¿La llevaremos al anciano o debemos eliminarla?
Mi cuerpo se estremece, pero ahora creo que es más por aquellas palabras crueles que por el viento frío que llega hasta mí. Tengo las manos atadas y una venda cubre mis ojos. No obstante aún puedo ver la imagen de ese hombre cayendo frent