Jessica
La música de la orquesta llegaba amortiguada a través de las pesadas puertas de roble, un murmullo distante y elegante que contrastaba con el caos que martilleaba en mi pecho.
Sabía que no debía estar allí. Sabía que si mi padre me encontraba merodeando por el ala este de la mansión, me llevaría de la oreja de vuelta al salón de baile. Pero no estaba buscando a mi padre.
Estaba buscando al dueño de la casa.
Empujé la puerta de la biblioteca sin llamar. El aire dentro estaba carg