Grecia, al escuchar a Guillermo pronunciar la palabra “bonita”, sintió que una oleada de gozo inundaba su corazón. Reflexionó sobre la posibilidad de que tal vez nunca más volvería a escucharle llamarla de esa manera tan cariñosa. En ese momento, se sintió inmensamente feliz y profundamente agradecida con Dios por tenerlo frente a ella, con vida y consciente.
Guillermo, por su parte, abrió los ojos con cierta dificultad, aún bajo los efectos de la anestesia. Sin embargo, al percibir la presenci