Grecia había colocado al bebé en el cochecito, mientras rezaba en silencio, deseando que el doctor apareciera con noticias. A su lado, Ernesto permanecía distraído, entretenido con su celular. Había un silencio abrumador en la sala, como si todos se hubieran puesto de acuerdo. Solo se escuchaba el sonido de la gente caminando de un lado a otro del pasillo, cada uno con sus propias preocupaciones. El ambiente era muy desolador, especialmente en esa área del hospital.
De repente, la puerta que co