En el quirófano, la atmósfera era tensa, todos estaban cargados de estrés, haciendo todo lo posible por salvarle la vida. Las luces brillantes iluminaban la mesa de operaciones, donde Guillermo yacía, pálido y vulnerable, rodeado por un equipo médico que trabajaba con precisión y determinación. El sonido constante de los monitores llenaba el aire, marcando el ritmo de su vida con pitidos que resonaban como un tambor en el fondo de la sala.
Mientras el equipo médico trabajaba con precisión en el