Mercedes abrió los ojos con asombro y, en un arranque de furia, exclamó:
—¿Pero se puede saber qué haces aquí, Miranda?
Miranda, con una actitud altiva y prepotente, la miraba con una expresión retadora que enfureció aún más a Mercedes. La tensión entre ambas era evidente, y el ambiente se volvió tenso.
—Y bien, Miranda, te hice una pregunta. ¿Qué haces aquí? ¿Acaso recursos humanos no te pagó ayer el cheque con tu sueldo? —inquirió Mercedes, intentando mantener la compostura.
—Sí, no