Guillermo llegó al restaurante con el corazón acelerado. La noche anterior había sido tensa, y la conversación con Grecia aún resonaba en su mente. Al abrir la puerta, se encontró con una escena inusual: un grupo de inspectores del Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York estaba revisando el lugar. Su presencia era imponente, y la atmósfera estaba cargada de nerviosismo.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Guillermo, acercándose a uno de los empleados que se encontraba en la entrada, vis