Luis Fernando se quedó mirándolo con preocupación. Después de la visita que había hecho a su madre, su mente estaba llena de pensamientos oscuros y pesimistas. La tensión en el ambiente se tornó densa, y el silencio se interrumpía solo por el sonido de los pasos de los guardias. El licenciado Burgos lo miró con una expresión que denotaba su preocupación.
—Luis Fernando —comenzó el licenciado, con un tono grave—, me temo que no te tengo buenas noticias.
Luis Fernando, sintiendo que su corazón se