Guillermo, en medio de la acalorada discusión entre Mónica y Monserrat, se paralizó al escuchar las aterradoras palabras de la niñera. Sin pensarlo dos veces, tomó a su pequeño Guillermito en brazos y salió corriendo hacia el auto, sus pies golpeaban el suelo con fuerza mientras su corazón latía acelerado. Mónica y Mercedes lo siguieron de cerca, intentando mantener la calma en medio del caos que se había desatado.
—¡Rápido, Guillermo! —gritó Mónica, su voz se escuchaba alterada, mientras Merce