—¿Qué haces aquí, Guillermo? ¿Acaso le pasó algo a mis hijos? —preguntó Luis Fernando, mientras lo miraba con una expresión que reflejaba su preocupación.
—Vine a hablar contigo y con Grecia —respondió Guillermo—. Y es con respecto a Guillermito.
—¿Pero qué pasa con mi hijo Guillermito? ¡Respóndeme! —le dijo alzando la voz, estaba bastante alterado.
—Cálmate, Luis Fernando. Vengo en son de paz, pero necesito que hablemos sin alterarnos —le respondió Guillermo en un tono más tranquilo, in