—¡No es cierto, mamá! ¿Por qué me haces esto?
—¡¿Por qué?! Porque eres un fracaso, me fallaste, tuve dos hijos y ambos me fallaron.
—¿Gozas diciéndome esto?
Pilar sonrió.
—Sí, muchísimo, soy feliz de ver como sufres por ese asqueroso hombre.
Escucharon un ruido afuera, fue un gran estruendo.
Pilar la apuntó.
—¡Permanece aquí, no hagas nada estúpido!
La mujer salió y cerró con llave.
Caminó lentamente, cuando escuchó un disparo y gritos, el corazón de la mujer se aceleró.
Miró a todos lados, sint