Pilar soltó un quejido, y rompió en llanto, ante la vista de los niños, Diana, Margot y la niñera.
—¡¿Qué está pasando aquí?! —exclamó Joaquín entrando rápidamente a la casa, ya que Diana entró antes, casi desesperada.
—¡Está mujer! ¿Por qué la trajiste, Joaquín? ¡Me ha golpeado, es una lunática! Debe irse, es mala mujer.
—¡Mamita! —exclamaron los mellizos casi al mismo tiempo.
Diana mirò a los pequeños, sus ojos se iluminaron como dos lunas llenas, se puso de cuclillas, para mirarlos bien, era