Pilar pasó a un lado de Diana, quien parecìa indiferente; era como si esas palabras no le causaran ni un atisbo de dolor.
—Lo siento, Diana.
—¿Tan mala mujer fui o soy?
Joaquín se acercó a ella, estaba tan cerca, acunó su rostro, su cercanía la hizo sentir ansiosa.
—No, eres la mejor mujer que conocí en mi vida, eso nunca cambiará.
Por la noche, luego de la cena, Diana llevó a los niños a dormir a su habitación.
Les leyó un cuento, los niños eran tan felices, ella los arropó.
—Mami, ¿mañana que