Al día siguiente
Cuando Selene despertó, aún medio dormida, extendió la mano hacia el lado vacío de la cama, buscando la calidez de su esposo. Al no encontrar nada, una punzada de temor le recorrió el pecho.
«¿Acaso me abandonó?», pensó, sintiendo cómo su corazón aceleraba con una mezcla de angustia e incredulidad. Ya no sabía en quién confiar, y ese sentimiento comenzaba a devorarla desde dentro. Se levantó de la cama apresurada, impulsada por la urgencia de encontrarlo, y sus ojos recorrieron