Diana intentó soltar la mano de Joaquín, estaba molesta, pero el hombre aún apretó su mano, impidiendo que ella se alejara de èl.
—¡Vete de aquí, ahora mismo, Felicia!
Felicia mirò alrededor, sus ojos se volvieron llorosos, estaba siendo humillada por el hombre que amaba tanto, había luchado por años para conseguir que su suegra la quisiera, y màs para conseguir que Joaquín siquiera sintiera un poco de cariño y la tomara en serio.
Saber que iba a perder todo, que el hombre màs codiciado por las