Al día siguiente.
Diana no pudo dormir, cuando se miró al espejo vio sus ojos con grandes ojeras y enrojecidos, necesitaba calmarse, pronto vendrían sus hijos, tenìa mucho que explicarles, pero pensar en eso dolía.
«¡Arruiné mi vida y la felicidad de mis hijos! ¿Qué clase de mujer soy? ¿Por qué creí en ti, Ronald? Si pudiera verte, te mataría con mis propias manos», pensó.
***
Al mediodía, Margot y los niños volvieron.
Apenas entraron, Diana los abrazó con fuerza, Margot la mirò con cierta trist