Diana fue a la habitación de los niños, los observó tan tristes, los arropó para que durmieran.
Los niños abrieron los ojos.
—Mami, ¿no te vas a ir? ¿Verdad?
Diana negó.
—Nunca, nunca les dejaré.
Los niños estaban màs calmados.
Diana salió de ahí.
Opal enderezó su postura.
—Ónix, debemos hacer que papi y mami se reconcilien, no quiero que peleen.
Ónix asintió.
—¿Qué vamos a hacer?
—¿Una cena romántica? Los enamorados aman las cenas románticas.
Ónix hizo cara de fastidio.
—Fuchi, lo romántico, pe