21. Descubrir la verdad
Catalina
No he dormido. No puedo.
No sé qué hora es exactamente, pero el espacio al lado de mi cama está vacío y me sorprende que Samuel no haya venido corriendo a mi habitación.
Pero agradezco en silencio la soledad, la necesito, al menos por unos segundos y así poder poner en orden mis pensamientos.
Toda la noche estuve recreando en mi mente la conversación con Gabriel y me ha dejado con una ansiedad que se me pega al cuerpo como una sombra. Paso las horas repitiendo cada palabra, cada silenci